lunes, 20 de abril de 2009

Poesía (amuleto odal).


Resurgen voces del pasado, bramidos que ponen acento en la noche. Asfalto ardiendo, hermoso broche que en tu corazón florece anudado.

Sabes que eres un ángel diferente, aunque tu aurora ahora no puede brillar.
El aliento del progreso no te puede acuchillar, sigues en pie, luchando contracorriente.

Hijos de falsa libertad, te odiaran sin piedad.
Veras otras naciones caídas en su yugo, en soledad, pero el pueblo sigue tragándose su cruenta enfermedad.
Invocas susurros a los ancestrales guerreros.

Ellos desde las estrellas son los nuevos mensajeros, portadores de sangre y valores imperecederos. Orgullo inmortal, truenos que sacuden la oscuridad, plegarias de los dioses que reclaman su legado.

Sobre los campos aguas nuevas caen, lágrimas de su regado, que te hacen observar las semillas de la realidad.

Sagrado Odal, amuleto de pasión y vitalidad,
emblema europeo sobre la blanca piel. La tiniebla no te esclaviza, estoicamente fiel, entrelazada por sus cimientos la sangre de eternidad.

Amanece un nuevo día, una llama al paraíso celestial,
donde los hijos beben de admirable manantial, y al sorber en tu cuerpo ya anida ese orgullo racial.

Catorce palabras en tu paladar, en tu retina,
recuerda que tu savia aquí no es clandestina. ¡¡Europa despierta, no caigas en su capitalista rutina!

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